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foto de Flickr, autor angeloangelo
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martes, 2 de diciembre de 2014

Wearables y privacidad


A pesar de que las gafas de Google no están funcionando como se esperaba (y ya hay muchas voces hablando del fracaso de este proyecto), todos los informes de analistas apuntan a un crecimiento exponencial de los llamados wearables o dispositivos conectados a internet que llevamos con nosotros. Analysys Mason estima que el año que viene se venderán casi 14 millones de dispositivos (frente al millón de este año) y que el mercado crecerá un 1.150% hasta 2020, empujado -como no- por Apple y su Watch.

Foto del usuario de Flickr Keoni Cabral

Steve Mann es uno de los pioneros en el campo de los wearables. No en vano este profesor canadiense lleva más de 35 años diseñando, fabricando y probando gafas computerizadas. En este interesante artículo cuenta su experiencia. Chris Dancy tampoco se queda atrás. Mashable le considera “la persona más conectada del mundo”. Comenzó hace dos años porque quería perder peso y se  instaló múltiples sensores para entender lo que ocurría en su cuerpo. El año pasado se gastó 40.000 dólares en dispositivos conectados y ahora no sale a la calle sin sus Google Glass, Galaxy Gear, Pebble watch, un par de smartphones de última generación y gadgets similares. Más lejos todavía han llegado Amal Graafstra y Kevin Warwick que se han implantado chips dentro de su cuerpo y, en el caso de Warwick, el chip instalado en su brazo está incluso conectado con su sistema nervioso.

La industria de la moda se ha dado cuenta del filón y esta intentando aprovechar la oportunidad. Uno de los proyectos más interesantes en este campo lo lidera una empresa española. Se trata de First V1sion, que está trabajando en una cámara integrada en la camiseta de los deportistas profesionales para que podamos ver y casi sentir lo mismo que Messi en tiempo real.  La idea ha sido apadrinada por Wayra, la aceleradora de negocios de Telefónica y ha sido seleccionada por Intel como uno de los wearables más interesantes del año.

En cuanto a los temas legales relacionados con esta tecnología, el principal riesgo es para la privacidad, no sólo propia sino también de los terceros con los que interactuamos diariamente. Dispositivos como Memoto/Narrative Clip (una cámara  de forma cuadrada, del tamaño de una chapa, que no tiene botones y que sé activa al colgarla a la ropa) pueden tomar de manera automática fotografías referenciadas geográficamente  cada 30 segundos y te permiten hacer lo que conoce como lifelogging, algo así como llevar un registro audiovisual de tu vida, pero no sólo de la tuya sino también de las personas que te rodean y en muchos casos sin que ellos se den cuenta ni lo permitan. 

Las autoridades encargadas de la protección de la privacidad deberían empezar a recabar información sobre este tipo de iniciativas para valorar su incidencia en la esfera de intimidad de las personas.


Este artículo se publicó originalmente en Rincón de la Tecnología el 1 de diciembre.

martes, 30 de septiembre de 2014

De los wearables al transhumanismo



Chris Dancy pasa por ser la persona más conectada del mundo. Todo empezó hace dos años cuando quería perder peso y empezó a instalarse sensores para entender lo que ocurría en su cuerpo. El año pasado se gastó 40.000 dólares en dispositivos conectados y no sale a la calle sin sus Google Glass, Galaxy Gear, Pebble watch, un par de smartphones de última generación y gadgets similares. Dancy un tipo peculiar, que ha acuñado el término "Big Mother" para referirse al hecho que es él quien tiene el control de la ingente información que generan los aparatos que lleva.

Amal Graafstra no se queda atrás aunque él ha pensado que la mejor manera de estar conectado es implantándose un chip en cada mano. Y no sólo eso sino que ha creado su propia empresa (con el elocuente nombre de Dangerous Things) para comercializar chips implantables bajo la piel. ¿Qué ventajas tienen esos chips subcutáneos? Permiten abrir puertas, cruzar las barreras del metro de Londres o arrancar una moto sin necesidad de llevar nada más encima y sin que lo perdamos o nos lo roben.

Foto del usuario de Flick christopher frier brown

El profesor Kevin Warwick ha llevado el tema un paso más allá. Dirige el proyecto Cyborg y se ha implantado un chip que está conectado a su sistema nervioso y que le permite, entre otras cosas, interactuar con un brazo robótico, un desarrollo que puede ser muy importante para personas con algún tipo de parálisis corporal. El profesor Warwick destaca que su cerebro fue capaz de adaptarse y en sólo seis semanas podía reconocer las señales que procedían de dicho brazo artificial.

Si la tecnología nos ha conducido hasta aquí, es posible pensar que el siguiente movimiento nos llevará hacia microchips con memoria instalados y conectados con el cerebro y con el mundo exterior a través de cualquier tecnología inalámbrica. Si eso fuera así, uniríamos la capacidad de pensar y crear del cerebro humano, con el acceso inmediato a prácticamente cualquier información vía internet (o a la almacenada localmente en la memoria del chip cuando no tuviéramos conectividad). También podríamos llegar a un resultado parecido con una prótesis interna para el oído que se pudiera conectar a internet.

Es decir, estas prótesis o implantes podrían mejorar ostensiblemente no sólo el cuerpo sino también la mente de quien las llevara y convertirle en una suerte de cíborg con unas capacidades muy por encima de la media. Las personas con más recursos tendrían más posibilidades para acceder a estos dispositivos y la brecha social se agrandaría. Pero ¿tiene sentido que personas sin ningún tipo de discapacidad se instalen aparatos que les mejoren su memoria o capacidad intelecual? ¿no les colocaría eso en mucha mejor situación en exámenes, oposiciones u otras pruebas de acceso? ¿podemos tunear nuestro cuerpo sin ningún límite ni control?


http://www.extremetech.com/wp-content/uploads/2014/08/electrx-darpa-implant-diagram.jpg
Ilustración de DARPA

He dejado para el final la noticia que más me ha llamado la atención. La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa americana (DARPA por su siglas en inglés) acaba de anunciar el programa ElectRX, dotado con un presupuesto de 79 millones de dólares y cuyo objetivo es desarrollar pequeños dispositivos electrónicos que interactúen con el sistema nervioso y lo modulen, con la esperanza de curar enfermedades crónicas tanto psicológicas (depresión) como físicas (artritis). Esa técnica se conoce como neuromodulación pero, como se ha publicado en algunos medios, parece que el objetivo final del DARPA no es ese sino la neuroaugmentation, es decir el aumento de capacidad neuronal de los soldados para que se conviertan en super guerreros.

Bienvenidos al transhumanismo. En otro artículo analizaremos los (enormes) retos legales que plantea.