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foto de Flickr, autor angeloangelo
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viernes, 7 de noviembre de 2014

Robots sociales que aprenden y entienden tus emociones (I).

Ya están aquí y han venido para quedarse. Me refiero a los robots sociales, máquinas capaces de captar las emociones humanas y/o de aprender en cada interacción. El ejemplo más claro es Pepper. Se trata de un robot que está presente desde hace meses en las tiendas de Tokio del operador de telecomunicaciones japones Softbank y cuyo objetivo declarado es vivir con humanos aunque no para cocinar ni limpiar, sino para ser su "compañero emocional", en sentido de hablar y entender la alegría, tristeza o sorpresa de su interlocutor e incluso ser capaz de expresar algunas emociones básicas.

Aldebaran, la empresa que lo ha creado, afirma que la experiencia que están acumulando en las tiendas, servirá para desarrollar una versión más sofisticada de Pepper que saldrá a la venta en Japón en febrero de 2015 por unos 2.000 dólares.

Foto del usuario de Flickr Martica

Por otro lado, IPsoft acaba de presentar Amelia, un sistema basado en inteligencia artificial que habla más de 20 idiomas y es capaz de leer y entender textos, seguir procesos, resolver problemas, responder a cuestiones y, lo más importante, aprender de la experiencia. ¿Cómo lo hace? Según sus creadores, Amelia es capaz de entender el contexto, aplicar la lógica y deducir implicaciones.

Baby X es un proyecto curioso del Laboratorio de Tecnologías Animadas de Auckland (Nueva Zelanda). Lo lidera Mark Sagar, con experiencia en la creación de personajes generados por ordenador en películas como King Kong o Avatar, que  lo define como "una exploración de la interacción emocional a través de un avatar interactivo". Baby X es un programa que imita el proceso biológico de aprendizaje simulando mediante algoritmos las reacciones del cerebro y las expresiones faciales. Merece la pena ver los vídeos del link anterior porque si no es difícil de entender el proyecto. Por cierto que para desarollar el avatar, Sagar ha tomado a su hija Francesca como modelo

Tanto Amelia como Baby X pueder ser embebidos en humanoides (como Pepper), que les aporten las funciones mecánicas de las que carecen. Ambos comparten además el objetivo último de comportarse naturalmente o de forma lo más parecida a como lo haría un ser humano.

El objetivo de Viv es ser el primer asistente personal inteligente. Los fundadores de esta startup trabajaron antes en el desarrollo de Siri y aseguran que Viv será capaz de entender tus preferencias y usar multitud de conexiones a la web para contestar casi cualquier pregunta o ejecutar casi cualquier acción. De hecho le llaman "cerebro global" porque se basa en contenidos disponibles en internet y no está sujeto a las limitaciones de sus programadores. Afirma que Viv será capaz de ejecutar correctamente acciones complejas como "búscame un vuelo a Dallas en un asiento en el que quepa Shaq (Shaquille O´Neal, exjugador de la NBA)" en menos de un segundo.

¿Echábais de menos a alguien? Sí, Amazon también se apunta a la fiesta y acaba de lanzar Echo, un asistente familiar que puede poner música, responder a todo tipo de preguntas y ofrecer noticias.

Si se cumplen las predicciones anteriores, en breve estarán disponibles comercialmente robots que serán capaces de aprender, de resolver problemas y de entender nuestras emociones. ¿Podemos dejar a esas máquinas al cuidado de personas mayores y niños? El autor de este artículo sobre cuidado de ancianos afirma que sí y que casi no nos va a quedar otro remedio dada la escasez de médicos para atenderlos. En el siguiente artículo analizaremos las numerosas cuestiones éticas y legales que se plantean.

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Pueden tener derechos los robots?

La pregunta suena absurda y la respuesta parece obvia: NO.

La abogada Kate Darling (@grok_) no lo tiene tan claro y desde hace meses lleva a cabo workshops para estudiar la interacción de personas con los llamados "robots sociales" (máquinas autónomas con forma humana/animal que se comunican e interactuan con las personas a un nivel emocional e incluso aprenden de ellas).

Foto del usuario de Flickr Travis Isaacs


El experimento que hace Kate es muy curioso: primero reparte entre la audiencia varios Pleos como el de la imagen y deja que la gente juegue con los pequeños dinosarios durante un rato. Luego les da cuchillos y artilugios similares y les pide que los destrocen, cosa que prácticamente nadie está dispuesto a hacer, lo cual es llamativo porque seguramente ninguno de ellos tendría ningún problema en tirar a la basura un modelo antiguo de coche teledirigido. 

¿Por qué ocurre eso? Quizás la explicación es que los robots sociales tienen forma humana o animal y pueden mostrar un comportamiento autónomo que los hace parecer "vivos" y ello provoca una reacción emocional en nosotros, como se ha demostrado en un estudio reciente.

Basándose en los resultados de tus experimentos, Darling propone llegar todavía más lejos y pone sobre la mesa la conveniencia de otorgar ciertos derechos a estos robots sociales, como se ha hecho en la legislación para prevenir el maltrato animal. Su razonamiento es interesante ¿cuál es la razón de ser de esta normativa? ¿se trata sólo de evitar su sufrimiento? Si así fuera ¿por qué se protege a los perros pero no a los insectos? Quizá no se trate tanto del maltrato hacia los animales sino de nuestra reacción emocial frente a ese acto de crueldad, concluye Kate para justificar su tesis. En mi opinión el planteamiento es cuestionable y no lo comparto porque podría llevar al absurdo de tener que atribuir derechos a cualquier máquina u objeto que nos suscite algún tipo de empatía.

De forma similar, Jincey Lumpkin plantea en una charla de TED el tema de derechos de los robots, en este caso desde la perspectiva sexual. La ponencia empieza con una pregunta interesante ¿cuándo un robot deja de ser una máquina y se convierte en "alguien"? para, inmediatamente, plantear otra cuestión más agresiva ¿puede un robot ser violado? Hay que aclarar que no se está refiriendo a muñecas hinchables más o menos sofisticadas sino a un humanoide llamado Roxxxy dotado de un cierto grado de inteligencia artificial que le permite tener conversaciones, responder al tacto y recordar tus gustos

¿Puede prestar su consentiemiento un humanoide de estas características? En el caso de que no tenga opción de negarse al acto sexual, Jincey sugiere que sería un supuesto parecido al de la esclavitud, que debería estar prohibido. Creo que de nuevo se están llevando las cosas al extremo y que para poder empezar a plantearse el otorgar algún tipo de personalidad a dichos robots, antes deberían demostrar un grado de autonomía y capacidad de razonamiento muy superior al que tienen ahora.